Todos asumimos que los grandes líderes deben tener una personalidad arrolladora, sin embargo, lo que convierte a un profesional en un buen líder es contar con una serie de habilidades y características que permitan motivar y guiar a su equipo.
La evolución del líder viene cocinándose desde hace tiempo. Últimamente hablamos del líder humanista, aquel que es capaz de empatizar, tiene una visión estratégica y sabe estar cuando hay que estar, pero también alejarse cuando sea necesario.
Pero no todos los líderes son así.
¿Qué es el liderazgo?
Es una cualidad situacional que las personas tienen de forma natural en mayor o menor medida.
Abarca varios aspectos como la capacidad de influir, motivar y guiar a otros hacia la consecución de metas y objetivos comunes. Aquellos que poseen habilidades de liderazgo efectivas pueden inspirar a sus seguidores, fomentar el trabajo en equipo, tomar decisiones acertadas y resolver conflictos de manera constructiva.
El liderazgo efectivo no solo implica dirigir a otros, sino también inspirarlos, capacitarlos y empoderarlos para alcanzar su máximo potencial.
Cómo identificar a un líder según sus rasgos de personalidad
Para poder identificar a un líder, ya sea durante el reclutamiento o dentro de la platilla, es importante medir y mapear el potencial de ese profesional.
El desempeño es un indicador, pero no solo nos podemos basar en él, ya que como vimos en un High Potential, no es lo mismo ser un profesional con potencial que un colaborador de alto rendimiento.
Como reclutadores debemos centrarnos en sus competencias, conocer el compromiso que siente hacia la empresa y evaluar esas soft skills que le permitan liderar ante varios escenarios. Haciéndose cargo de los resultados y aprendiendo de ellos.
Es importante que sepamos qué habilidades debemos detectar para poder escoger al candidato adecuado.
Listado de habilidades
El liderazgo exitoso se basa en la habilidad de generar confianza, construir relaciones sólidas y trabajar hacia un propósito compartido, por ello algunas cualidades clave de un buen líder incluyen la empatía, la comunicación efectiva, la integridad y la capacidad de adaptarse a situaciones cambiantes.
Sumado a estas, compartimos siete habilidades extraídas de un análisis de Harvard Business Review a más de 3,500 líderes:
- Integridad
- Responsabilidad
- Humildad
- Estabilidad
- Confiabilidad
- Modestia
- Equilibrio entre análisis y acción
Este reporte advierte que un buen líder no debe ser carismático, porque eso puede descontrolarlo y llevarlo a la autopromoción o ensimismamiento.
El poder puede ampliar las tendencias poco éticas de algunas personas. Por lo general, después de los seis primeros meses, puede evidenciarse un mayor riesgo de que las tendencias del “lado oscuro” impidan el éxito o descarrilen sus carreras.
Habilidades extra
Desde Computrabajo, creemos que hay algunas habilidades más que pueden ayudarte en tu posición frente a un equipo:
- Inteligencia emocional: capacidad de comprender y gestionar las propias emociones. Esto permite establecer relaciones sólidas, resolver conflictos y manejar situaciones difíciles con empatía.
- Orientación hacia metas: tiene una visión clara del futuro y es capaz de comunicarla de manera efectiva a su equipo. Establece metas realistas y trabaja en colaboración con todos sus miembros.
- Comunicación efectiva: se comunica de forma clara y abierta. Transmite ideas y directrices de forma comprensiva y escucha a su equipo para fomentar el feedback.
- Toma de decisiones: analiza la situación, revisa los pros y los contras, evalúa las opciones disponibles y elige la mejor.
- Resiliencia: esta habilidad les permite convivir con la presión y aprender de las distintas situaciones. Da confianza a su equipo, demuestra integridad, ética y transparencia.
- Sabe delegar: sabe a quién asignar responsabilidades y empoderar a su equipo. Reconoce las fortalezas de cada uno de sus miembros y les da autonomía necesaria para alcanzar sus objetivos.
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¿Qué hacer con los líderes que ya tenemos?
Uno de los escenarios que nos podemos encontrar es que en nuestra empresa ya contemos con líderes que no se ajusten a estas habilidades o que lleven a cabo metodologías de trabajo poco actuales.
La situación es delicada y es importante tratar el tema de la forma adecuada, para no herir sensibilidades o provocar rotaciones no deseadas.
En estos casos, el área de RR.HH. puede realizar algunas acciones para corregir y mejorar la situación, siendo la primera de ellas la de analizar cómo son esos profesionales, ayudarles a identificar sus fortalezas y trabajar en herramientas que ejerciten esas habilidades y eleven su potencial.
Motivarlos para potenciar ese crecimiento profesional, asignarles tareas que les puedan ayudar a amplificar sus conocimientos y competencias. Darles formación específica para trabajar sus puntos débiles y herramientas adecuadas para sus necesidades.
Recuerda que todo mejora con el tiempo y disposición
Debemos tener en cuenta que los primeros meses en un nuevo puesto con nuevas directrices supone pasar parte de ese tiempo observando y viendo que sucede alrededor. Es por ese motivo que el cambio es progresivo y no instantáneo.
Con el tiempo, nos sentimos más cómodos en nuestro entorno y dejamos de prestar atención a nuestra reputación y nos centramos más en la gestión y bienestar del equipo. Esta acción es a medio plazo y deberemos revisar los resultados transcurridos unos cuantos meses.

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